Valery 8

Humano Clérigo/Mago/Mago salvaje/Geomante/Teurgo Místico

Description:

Paladinof pelor

Retrato en el salón de actos cívicos:
Valery8.png

Bio:

Aquí va mi pequeño relato de infancia:

“Nací en un pequeño pueblo norteño, hará más de una veintena de inviernos. Inviernos… aquellos eran verdaderos inviernos, con tormentas de hielo y nieve repentinas, y frío…. Frío, aquel frío que endurece para no sentir, que enmudece para no despegar los labios y permitir su paso garganta adentro…

Pareciera un pueblo olvidado por el mundo, en cuanto a que carecía del mínimo atractivo para el hombre: tierra dura y difícilmente labrable, con escasez de facilidades y ningún otro recurso que la hiciera interesante… pero sin embargo el asentamiento humano se resistía a emigrar o morir. “Esta es nuestra tierra Valery. Es fría, dura, intratable e inclemente con el débil, pero es nuestra tierra, y este es nuestro rebaño”. Y así unidos como la manada de lobos que en lo más oscuro del invierno saben que el individuo se ha de supeditar al grupo por mera cuestión de supervivencia, se mantenía la llama de la vida en la aldea.

Y el centro de esa llama era la fe de Ezar Ajora, clérigo sirviente de Pelor que hacía muchos años había llegado al pueblo como el único resto de una especie de naufragio aventurero: Ezar era miembro de una expedición de aventureros que buscaban un poderoso artefacto en las Montañas del Cerro Helado, pero a los que sorprendió en el camino Ráfaga de Ventisca, la poderosa hembra dragón que cada ciertos años se dejaba ver por la zona. Todo el grupo quedó sepultado bajo un terrible desprendimiento de hielo y nieve provocado por Ventisca, todo el grupo excepto Ezar, cuyo símbolo del Sol señaló la única vía de salvación entre la mortal jaula de nieve. No pudo más que buscar y rebuscar desesperado los cuerpos de sus queridos compañeros, mientras las lágrimas ardían y cuarteaban su piel. Finalmente, desesperado y exhausto, se permitió abandonar cualquier esperanza, y se entregó al dulce sueño que le ofrecía el manto de polvo y diamantes. A unos pocos metros yacía heladoramente hermosa la mujer a la que había entregado su corazón.

Así fue como lo encontraron un grupo de cazadores de la aldea, entre los que se encontraba el que luego sería mi señor padre, Guezak Ypunto, que entonces con dificultad superaba la docena de años. Completamente congelado, apenas fluía la sangre por su cuerpo, pero un poco del fuerte alcohol que destilaban por la zona y la urgencia con la que los perros tiraron de los trineos hicieron que al calor del fuego de nuestra choza poco a poco Ezar volviera a la vida, no sin pagar un duro tributo: las congelaciones de sus miembros inferiores no le permitirían en adelante apenas caminar.

A pesar de ello, Ezar supo agradecer a la tribu que lo rescataran en ese momento de pérdida de toda esperanza, y se dedicó en cuerpo y alma a ayudar mediante su fe y su magia a la comunidad. Con su ayuda, Ezar y los demás tuvieron de su parte los conocimientos y habilidades curativas de un gran sanador, además de ciertas comodidades a la hora de obtener frutos de la tierra mediante la combinación de trabajo y magia. Fue el inicio de cierta prosperidad en la aldea, de modo que los niños perdidos disminuyeron drásticamente y las familias fueron más numerosas que nunca.

Así es como al cabo de unos años nacería Valery, el último de una saga de 8 hermanos, y de ahí su apodo de Valery 8.

Pero el vínculo de Valery con ese número no había hecho más que empezar. Un vínculo imaginario y buscado, pero un vínculo de dos círculos, divino y arcano, que parecen unirse… pero ese será el inicio de otra historia, y el papel de pergamino escasea. Y no voy a desperdiciar uno de tantos que tengo preparados con mis hechizos, así que lo contaré en otro momento, en otro lugar, al calor del mismo fuego chisporroteante, y del mismo vodka ardiente."

Valery 8

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